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  • src="http://www.soloski.net/fotos/jardin_nieve_02.jpg" alt=" Los jardines de nieve en las estaciones de esquí." />

    Antes de empezar querríamos diferenciar entre las guarderías y los jardines de nieve, las primeras están destinadas a niños pequeños, a los que cuidan mientras sus padres están esquiando, en cambio los jardines de nieve son el paso previo a la escuela de esquí, dónde a partir de unos 3 años de edad los niños tendrán sus primeras experiencias con la nieve y el esquí. 

     Los jardines de nieve son zonas dentro de la infraestructura de la estación que cumplen dos funciones:

    • Iniciar a los niños en un nuevo deporte.
    • Permitir a los padres esquiar libremente.

    Para que estas funciones se cumplan, se requiere un mínimo de condiciones. Para que los padres puedan esquiar tranquilos deben ofrecer una seguridad sobre el control de sus hijos. Y a éstos un medio que dentro de la nueva situación les resulte agradable y acogedor.

    Condiciones mínimas de los jardines de nieve:

    • Un terreno llano con una ligera pendiente y contrapendiente.
    • Vallado y cerrado.
    • Control de la entrada, sólo pueden entrar los padres de los niños, siempre acompañados
    • Cada niño debe ir identificado y controlado
    • Un refugio confortable para descansar o los días con mal clima.
    • Un pequeño remonte.

    Estas normas, condiciones o cómo les queramos llamar son para que no tengamos sorpresas desagradables y accidentes y deberíamos exigirlas antes de dejar a nuestro pequeño, si no se cumplieran hay una falta de profesionalidad por parte de la estación.

    En los Jardines de nieve se realizarán las actividades con los niños siempre teniendo en cuenta su edad y características físicas.

    El objetivo principal será el habituarse al medio. Para esto se usará la zona llana, en la que se familiarizará con la nieve, jugando con ella, haciendo muñecos, tirando bolas…
    El paso siguiente será la colocación de unos pequeños esquís con unas botas no demasiado duras que le permitan moverse cómodamente. Las caídas le permitirán notar que la nieve es blanda y que hasta caerse es divertido.

    Una vez resuelta la adaptación de los esquís y s deslizamiento pasaremos a remontar una pequeña pendiente. Aquí la madurez psicomotriz nos dará la pauta para el uso de ayudas externas como pasamanos, paja, esteras…

    Como en toda enseñanza es importante que se mueva en los dos sentidos. El deslizamiento en la pendiente se debe comenzar con poca velocidad y como tenemos la contrapendiente tenemos resuelto el problema de frenado. El esfuerzo de subida está compensado en la recompensa de la bajada.

    A partir de aquí comenzamos con la técnica alpina y la ayuda de las formas de terreno con de máxima utilidad, sin olvidar la paciencia, la repetición, la imitación y el afán de superación.

    Formas típicas del terreno

    • Cuña. Permite al niño, por el solo hecho de deslizarse por ella, poner los esquís en cuña.
    • Tobogán. El niño es llevado de un lado a otro de la pista, con lo que adquiere la sensación de giro.
    • Badenes. Ayudan a equilibrarse.
    • Bandera. El derrapar no es problema.
    • Petalo. La independencia del trabajo de las piernas está asegurado.
    • Globos. Con ellos hacemos infinidad de juegos: llevarlos de un lado a otro, encima de la cabeza, sujetos con las rodillas…
    • Palos. Su uso es muy variado, tanto para marcar los giros como para hacer puentes, como para formar grupos de bajada.

    Todos estos elementos permiten hacer la enseñanza más divertida y su uso está en función de la imaginación.

    En función de la edad se pueden realizar unos u otros ejercicios

    • Niños de 2 años:
      Es un bebé en crecimiento. Su coordinación motriz es muy limitada. Aconsejable que juegue con la nieve y se deslice sobre sí mismo o con trineos.
    • Niños de 3 años:
      Madurez psicomotriz y, por tanto, más agilidad. Edad ideal para comenzar el aprendizaje como un juego más.
    • Niños de 4 años:
      Actividad motriz exagerada, enorme energía y gran equilibrio. Ideal para basar la futura técnica, que desarrollará más adelante.
    • Niños de 5 años:
      Tiene equilibrio y control, sentido de la orientación, capacidad de mantener una posición por períodos largos de tiempo. Si ha seguido una pauta adecuada a su evolución motriz estará capacitado para iniciar una nueva etapa en su aprendizaje.

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