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Pasar un día en la nieve con toda la familia es una experiencia gratificante y puede llegar a ser muy divertida. Sin embargo, todos tienen que poner de su parte y hay que saber qué cosas tenemos que hacer y cómo equiparnos para que el día sea redondo y que todo sea alegría y no haya motivo de enfados.

Tanto si ya eres un experto porteador de los esquís de toda la familia, como si estás decidiendo hacer tu primera incursión a la nieve, desde SOLOSKI os damos unas claves para aprovechar al máximo el día y su diversión.

 La nieve es el entorno perfecto para pasar un día en familia, tanto si queremos practicar deportes como el snowboard o el esquí, o simplemente pasar un buen rato disfrutando con un trineo o una buena guerra de bolas de nieve. Lo que sí que hay que tener claro es que a los padres les va a tocar “tirar del carro” y seguramente ir detrás de los pequeños de la casa para que todo sea perfecto en ese día de nieve.

Una de las primeras cosas que hay que saber es que hay que madrugar. Sobre todo a los más pequeños de la casa les cuesta arrancar por la mañana, y si queremos estar en las pistas a buena hora y conseguir sitio en el parking, habrá que movilizar a la tropa previendo el rato de prepararse en casa, el desayuno y el desplazamiento hasta las pistas. 

 La ropa de abrigo es una cuestión fundamental. Deberemos abrigar a nuestros hijos en función del día y la temperatura que haga. De esto dependerá en gran medida que el día sea bueno para ellos, sin pasar frío ni calor. Lo más interesante es vestirles con tres capas: ropa interior térmica, prenda intermedia abrigadita (un forro polar, un softshell…) y la capa exterior que corresponderá a un abrigo o un cortavientos. Además de eso no está de más que lleven una braga para el cuello o la cara si el día es frío o hace viento. Así que sabiendo esto, manos a la obra y no perder mucho tiempo mientras nos vestimos todos.

Más cosas importantes antes de salir de casa. La primera: desayunar fuerte y bien. El esquí y el snowboard son deportes en los que se gastan muchas calorías y hay que afrontar el día con las pilas bien cargadas. Les podemos poner a los niños alguna barrita de chocolate o frutos secos para reponer fuerzas a media mañana. 

La segunda y que hay que hacer ya en casa, es ponerse bien de crema de factor de protección alto. La piel de los niños es más sensible y la luz reflejada en la nieve multiplica su poder, así que la primera vez que les demos crema, en casa para que les impregne bien la piel.

Tras el trayecto a las pistas de esquí llega uno de los momentos más críticos. El de calzar las botas y llevar los esquís. Las botas son algo difíciles de poner para los niños y habrá que echarles una mano. Pero tampoco hay que hacérselo siempre porque se acostumbrarán y estarán dependiendo siempre de los papás. Llegado ese momento hay que revisar que llevamos todo el material: guantes, gafas de sol, casco, forfait... En el caso de que no tengamos recargado el forfait será lo primero en ir a sacar o ver cómo está de gente el alquiler de esquís en el caso de no tener los nuestros. Estos dos sitios suelen registrar colas en horas punta así que hay que ser previsores y quitarlo de en medio lo más rápido posible.

 Para llevar los esquís tenemos que saber que cada uno nos llevamos lo nuestro. Claro está que los niños pequeños necesitarán ayuda al principio y hasta que se acostumbren, pero no hay que dejar que se nos suban a las barbas y tengamos que hacer de sherpas porteadores de todo el material hasta que vayamos cargados como burros. De hecho, todos y cada uno pueden llevar sus propios bastones o que uno lleve bastones y los demás se repartan los esquís. Pero tenemos otras opciones y buenas noticias en esto de transportar los esquís y las tablas.

Desde este año tenemos disponible un gran invento para solucionar el problema del transporte del material: Skiback. Se trata de unas cintas con las que sujetar las fijaciones de los esquís o tabla, de forma que los podremos llevar a la espalda, a modo de mochila y teniendo las manos libres para llevar más cosas. 

 Los niños, que a veces tienen problemas con el transporte del material, pueden emplearlo también y llevar sus propias cosas. Luego se recoge en una bolsita que cabe en cualquier bolsillo. Desde SoloSki lo recomendamos por lo práctico que es y porque soluciona de forma sencilla la carga de tanto peso por parte de los padres. 

No está de más que los niños lleven en un lugar visible (el casco, por ejemplo) su nombre con el contacto y el teléfono de los padres por si se despistasen y se encontrasen perdidos por un momento. De ese modo, cualquiera podrá ayudarles y ponerse rápidamente en contacto con nosotros. 

Por último, hay que recordar que los deportes de la nieve requieren paciencia y un contacto gradual por parte de los niños. No hay que forzarles y será bueno que vayan pasando del juego al contacto con el esquí o el snowboard. Pueden pasar previamente a calzarse los esquís por el jardín de nieve y el día que el niño muestre interés, elegir un buen día en el que haga sol o no llueva. De ese modo, conseguiremos que poco a poco se vayan enganchando y quieran repetir y así compartan la maravillosa afición de la nieve con nosotros.

Los deportes de nieve son muy beneficiosos para los niños porque desarrollan la motricidad, el equilibrio y la confianza y se desarrollan al aire libre en un entorno natural. Asimismo es muy saludable para toda la familia y se comparten ratos muy bonitos, divertidos y una afición en común para compartir que durará para siempre.

 

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